Quejidos

Quejidos

Despertó decidido. Después de largo tiempo tomó el aceite y se aproximó a las bisagras. Se acercó despacio, con paciencia oriental, para no derramar nada en el piso limpio, impecable. El azabache del rostro se le iluminaba cada vez que atravesaba una hendija y lo obligaba a entornar los ojos aun penumbrosos. Abrió la puerta Leer másQuejidos[…]